
El 16 de junio de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se establecen diversas medidas administrativas en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Entre otras medidas, el artículo segundo señala que se "conmina" al sector privado y social a implementar esquemas de teletrabajo, trabajo a distancia o modalidades flexibles de organización laboral en determinadas fechas para contribuir a la movilidad urbana y la seguridad vial.
Si bien el verbo "conminar" podría interpretarse en lenguaje común como una exigencia o requerimiento, bajo amenaza de una sanción, desde una perspectiva jurídica consideramos que dicha disposición solo constituye un exhorto o recomendación y no una obligación legal exigible para los empleadores al no existir ninguna sanción prevista en la Ley que obligue al cumplimento del decreto.
Lo anterior, toda vez que el decreto no establece mecanismos de cumplimiento, facultades de inspección ni sanciones para el sector privado en caso de no adoptar dichas medidas. Asimismo, a diferencia de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, respecto de las cuales sí se emiten instrucciones expresas, para los particulares únicamente se prevé una invitación a implementar dichas facilidades.
En consecuencia, estimamos que la implementación de esquemas de teletrabajo durante las fechas señaladas queda a consideración de cada empresa, atendiendo a sus necesidades operativas y políticas internas.
On June 16, 2026, a Decree establishing various administrative measures in connection with the 2026 FIFA World Cup was published in the Federal Official Gazette (Diario Oficial de la Federación). Among other measures, Article Two provides that the private and social sectors are "urged" (conminados) to implement telework, remote work, or other flexible work arrangements on certain dates in order to facilitate urban mobility and promote road safety.
Although the Spanish term “conminar” may, in ordinary usage, be understood as a demand or requirement made threat of a sanction, from a legal standpoint we believe that this provision should be construed as a governmental exhortation or recommendation rather than a legally binding obligation enforceable against private employers, particularly since no statutory penalty or enforcement mechanism exists requiring compliance with the Decree.
This conclusion is supported by the fact that the Decree does not establish any compliance procedures, inspection authority, or sanctions applicable to private-sector employers that elect not to adopt the suggested measures. Moreover, unlike the provisions directed to federal government agencies and entities which contain express mandatory instructions the language applicable to private parties merely encourages the implementation of such arrangements.
Accordingly, it is our view that the decision whether to implement telework or other flexible work arrangements on the specified dates remains within each employer's discretion, taking into account its operational needs, business requirements, and internal policies.




